Sociedad de Música de Cámara de El Salvador
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Colores: una exposición de música de cámara

Afiche del concierto Colores: una exposición de música de cámara
Fecha: Lunes, 27 de octubre de 2025
Lugar: Museo de Arte de El Salvador (MARTE)

Artistas

  • Andrea Nolasco (violín)
  • Mario Alvarenga (violín)
  • Marjorie Moya (viola)
  • Miguel Berganza (violonchelo)
  • Gracia González (soprano, invitada)
  • Eleazar Membreño (piano, invitado)

Programa

  • Antonio Vivaldi — La Folia, para dos violines y violonchelo
  • Gabriel Fauré — La bonne chanson, op. 61 (selección): La lune blanche luit dans les bois; J'ai presque peur, en vérité; L'Hiver a cessé
  • Alexander Glazunov — Cuarteto de cuerdas n.º 3 en sol mayor, op. 26 «Eslavo»
  • Erik Satie (arr. Stephan Koncz) — A New Satiesfaction — sobre la Gymnopédie n.º 1

Notas del programa

Existe un puente entre lo que vemos y lo que oímos. Pintores y músicos lo han cruzado durante siglos: unos con la luz, otros con el sonido. Así como el pintor mezcla pigmentos, el músico combina timbres y armonías para revelar colores invisibles. Algunos brillan con intensidad; otros habitan en la sombra o el silencio.

En esta exposición sonora invitamos al público a recorrer una galería de sonidos: a escuchar como quien contempla un cuadro, dejando que cada obra revele su tono, su textura y su luz. En el arte visual, el color da forma a la emoción; en la música, su significado se expande. A veces es timbre, la huella sonora de cada instrumento. Otras, estilo: el brillo barroco, la calidez romántica, la transparencia moderna. Y, siempre, emoción: la pasión, la melancolía o la serenidad que despierta cada sonido.

A lo largo del tiempo, artistas y pensadores han intentado unir sonido y color. Newton buscó correspondencias entre los tonos del arcoíris y las notas musicales; Kandinsky pintó sinfonías; Scriabin soñó con un teclado que encendiera luces; Messiaen veía colores al escuchar. Pero más allá de la ciencia o la sinestesia, lo que nos conmueve es la poesía de la idea: que el sonido también puede pintar.

En este recorrido, cada obra abrió una puerta hacia un color distinto. Vivaldi ilumina con la energía y el contraste del barroco. Fauré difumina los contornos románticos de la voz y el deseo. Glazunov despliega los pigmentos profundos de la tierra eslava. Satie, en su transparencia moderna, deja que el silencio mismo se vuelva color.

Cada pieza, cada timbre y cada silencio aportó un matiz distinto al mismo cuadro. Juntas formaron una pregunta más que una respuesta. Porque el color no es solo algo que se ve ni algo que se oye. Es algo que se siente — y que comienza a revelarse cuando nos detenemos a escuchar.

Intérpretes

Sociedad de Música de Cámara de El Salvador. El ensamble estuvo conformado por Andrea Nolasco y Mario Alvarenga en los violines, Marjorie Moya en la viola y Miguel Berganza en el violonchelo. Cuatro músicos que han compartido escenario en la Orquesta Sinfónica de El Salvador y en distintas agrupaciones del país, además de participar en encuentros y festivales internacionales. Más allá de sus trayectorias individuales, los une una misma forma de entender la música: como un espacio de escucha, diálogo y encuentro.

Gracia González (soprano). Soprano lírica salvadoreña reconocida por su calidez vocal y fuerte presencia escénica. Formada en el programa de ópera de El Salvador bajo la guía de Joseph Karl Doetsch y Gladys de Moctezuma, ha sido solista con la Orquesta Sinfónica Nacional de El Salvador en obras como Carmina Burana y la Sinfonía de las Lamentaciones de Górecki, e interpretado roles como Pamina, Micaela y Fiordiligi.

Eleazar Membreño (piano). Pianista salvadoreño de destacada trayectoria internacional. Realizó estudios superiores en Costa Rica con Alexander Sklioutovski y obtuvo una beca completa de la Fundación Carolina para cursar una maestría en Barcelona bajo la tutoría de Enrique Bagaría. Actualmente desarrolla una intensa actividad artística y docente en El Salvador.